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Donación de óvulos. Una perspectiva feminista

Fruto de la colaboración entre una antropóloga y una fotógrafa, en este ensayo fotográfico pretendemos visualizar el proceso médico de la donación de óvulos y la vida cotidiana de las donantes de óvulos en España. Al ampliar sus biografías más allá del momento de la extracción, arrojamos luz sobre el entrelazado caos de los procedimientos médicos y la vida cotidiana y las precarias circunstancias en las que se lleva a cabo la donación de óvulos en España hoy en día. Nuestro objetivo es destacar a los participantes que, aunque son los más importantes en la economía de la donación de óvulos, están ocultos: las donantes de óvulos.

(Aún) prohibida en Suiza y Alemania, pero una práctica normalizada en otros países: la donación de óvulos. El libro «¿Haciendo bebés? Donación de óvulos y la política de reproducción» explora esta técnica reproductiva y sus implicaciones sociales, éticas y económicas.
Hay pros y contras, normativas legales y zonas grises en el tema de la “donación de óvulos”. Hasta los últimos años  ha faltado un amplio debate feminista. España es líder europeo en reproducción asistida en general y en “donación de óvulos” en particular. Por lo tanto, el proyecto investiga la vida y los motivos de los «donantes de óvulos» de España, los laboratorios y quirófanos de una clínica reproductiva y una receptora que viaja al extranjero desde Suiza para una «donación de óvulos».

Cuando conocimos a Elia, tenía 32 años y vivía con sus padres cerca de Valencia. No quería ser fotografiada en la casa de sus padres, ya que la relación entre ellos era tensa, por lo que nos encontramos en su refugio: la terraza con vistas a las casas circundantes. Elia es músico. Su donación ocurrió hace varios años. Cuando tenía 20 años, donó un total de seis veces debido a situaciones económicas y personales difíciles. Utilizó el dinero para financiar su proceso de desintoxicación de drogas.

Elia tiene una larga historia de enfermedades, incluyendo condiciones genéticamente heredadas. Sin embargo, en el momento de la donación, no se podía detectar con las técnicas disponibles en ese momento, por lo que se le permitió donar.

Influenciada por perspectivas feministas, Elia comenzó a cuestionar la comercialización de los cuerpos y critica fuertemente la donación de óvulos. Su crítica se centra en que, si bien la donación brinda a algunas mujeres autonomía reproductiva, utiliza a otras mujeres que se encuentran en situaciones difíciles.

Alba tiene 23 años cuando la conocemos en la investigación de Laura Perler. Creció en Galicia. Después de vivir varios años en Estambul, fue a vivir a Barcelona y estudió fotografía. En su tiempo libre, se reúne con amigos, le interesa discutir temas actuales, política y cultura, y disfruta leyendo libros.

Cuando la conocimos, Alba ya había donado óvulos dos veces: la primera vez para pagar el alquiler y la segunda para financiar un viaje de investigación a Kurdistán. En un principio Alba no quería que se veiese su rostro en las fotos, ya que no le había contado a su familia sobre la donación y lo que más le preocupaba era que su madre pensase que no le iba bien .

Cuando Laura le pregunta qué piensa sobre la donación de óvulos, ella responde que, en su opinión, algo está mal en su país cuando las jóvenes tienen que vender sus óvulos para poder pagar el alquiler. Sin embargo, durante el proceso de donación de óvulos, también ha aprendido más sobre su cuerpo y su ciclo, lo cual considera una experiencia enriquecedora. No tiene planes de donar nuevamente por el momento.

Lorena tiene 28 años durante el período de la investigación de Laura y vive sola en Salamanca. Trabaja en el sector de la salud y dedica su tiempo libre al deporte, principalmente en su club de boxeo. Cuando quedo con ella para fotografiarla tengo la sensación de estar junto a una mujer fuerte, con muchísima resiliencia e independiente.

Lorena solo donó óvulos una vez, en 2008, cuando tenía 18 años. En ese momento, una amiga le mencionó la posibilidad de donar óvulos, y Lorena encontró hermosa la idea de ayudar a parejas a formar una familia. Le resulta indiferente si puede mantenerse en el anonimato o no.

Diez años después de la donación y con el deseo de tener hijos ella misma, Lorena a veces piensa que hay niños en algún lugar del mundo que son descendientes suyos. Cuando le preguntan qué hizo con la compensación financiera en ese momento, responde: «Recuerdo bien eso. Estábamos en medio de la crisis financiera y le di todo el dinero a mis padres para ayudarlos. Ambos eran autónomos y tenían negocios en el sector de la construcción, que estaba bajo una presión masiva durante la crisis». Lorena fue acompañada a la punción por su madre. «Le entregué el sobre con el dinero directamente. Para mi madre, fue difícil aceptarlo, pero me impuse. Fue mi contribución en esos tiempos difíciles».

Cuando conocimos a Elsa, tenía 22 años y vivía cerca de Valencia con su pareja y el hermano de esta. En su tiempo libre, disfrutaba cocinando y pasando tiempo con su Yorkshire. Anteriormente, trabajó como camarera y luego estuvo desempleada durante un tiempo prolongado.

Desde los 18 años, Elsa estuvo donando sus óvulos cada dos o tres meses en clínicas, lo hizo más de 15 veces hasta el momento de la investigación. Durante la estimulación hormonal, Elsa utiliza su refrigerador no solo para alimentos, sino también para almacenar sus medicamentos. Cuando nos muestra cómo se inyecta los medicamentos, primero saca un Eau de Toilette para desinfectar.

Elsa utiliza el dinero de la donación para pagar el alquiler, las aseguradoras, así como para comprar cigarrillos, marihuana y ropa. A veces invita a su sobrina al cine o compra carne o pescado, cosas que no podría permitirse con su salario regular. Según las normas de las clínicas, Elsa no debería poder donar, ya que fue adoptada de Rusia a la edad de cuatro años.

Hasta ahora, la exposición se ha presentado en Berlín en la Fundación Heinrich Böll en junio de 2022, donde fue organizada junto con Taleo Stüwe y el Gen-Ethisches Netzwerk e.V., y Derya Binışık del Gunda Werner Institut, y en el Kornhausforum de Berna, Suiza, de noviembre de 2022 a enero de 2023. La exposición fue respaldada por la Fundación Nacional Suiza de Ciencia, la Universidad de Berna y la Beca Branco Weiss.

Este trabajo dio a luz un maravilloso libro donde se recoge toda la investigación . Se puede adquirir aquí